Empredimientos - Venta de pozo
Durante años, Parque Chas fue ese rincón porteño que solo los vecinos conocían bien: calles circulares, casas bajas, silencio amable. Pero en los últimos tiempos, algo cambió. El barrio empezó a crecer, a atraer desarrolladores, a seducir a emprendedores gastronómicos… y a conectarse mejor que nunca. Hoy, Parque Chas ya no es una promesa: es una realidad que late fuerte.
Nuevos desarrollos: En los últimos tres años, se multiplicaron los proyectos de vivienda de baja y media densidad. Edificios de diseño, PHs modernos y propuestas que respetan la identidad barrial.
Arquitectura integrada: Nada de torres invasivas. Lo que se construye en Parque Chas busca armonía con el entorno, con materiales nobles y estética contemporánea.
Demanda creciente: Familias jóvenes, profesionales y pequeños inversores ven en el barrio una oportunidad de vivir bien sin pagar los precios de Palermo o Belgrano.
Locales con alma: Cafés de especialidad, panaderías artesanales, vinotecas boutique y restaurantes que mezclan cocina de autor con ambiente relajado.
Movida cultural: Muchos de estos espacios también funcionan como puntos de encuentro, con música en vivo, ferias y talleres. El barrio se volvió destino, no solo residencia.
Atracción de público externo: Cada vez más gente de otros barrios viene a Parque Chas a comer, pasear y descubrir. Eso genera movimiento, inversión y valorización.
Subte línea B: A pasos de estaciones como Los Incas y Echeverría, que conectan directo con el centro y con otros polos urbanos.
Colectivos clave: Líneas como la 71, 93, 108 y 133 permiten moverse fácil hacia Villa Urquiza, Belgrano, Palermo y más.
Accesos rápidos: Cercanía a avenidas como Triunvirato, De los Incas y Álvarez Thomas, ideales para quienes se mueven en auto o bicicleta.
El barrio logró algo difícil: crecer sin perder su esencia. Hoy combina lo mejor de la vida barrial con lo más atractivo de la ciudad moderna. Y lo hace con una identidad única, que mezcla historia, diseño y comunidad.