Empredimientos - Venta de pozo
En un país donde la inflación erosiona el ahorro, el dólar sube y baja como una montaña rusa, y las criptomonedas y acciones se mueven al ritmo de rumores globales, hay una certeza que se mantiene firme: el metro cuadrado. En 2025, invertir en inmuebles no solo sigue siendo una apuesta sólida, sino que se proyecta como una de las más rentables y estables del mercado argentino.
En CABA, el precio por m² subió un 6,9% interanual en departamentos.
Zonas premium como Palermo, Belgrano y Núñez ya superan los USD 3.000/m².
La reactivación del crédito hipotecario (+225% en operaciones) está impulsando la demanda.
Se espera un crecimiento sostenido del 3,8% anual en el valor del mercado inmobiliario hasta 2034.
“El ladrillo no especula: se valoriza con el tiempo, acompaña la inflación y protege el capital.”
La demanda de alquileres está en alza, especialmente en propiedades compactas, bien ubicadas y funcionales.
Jóvenes profesionales, estudiantes y nómades digitales buscan soluciones habitacionales estables.
Un inmueble bien ubicado puede generar un 6% anual en rentabilidad neta por alquiler.
“Mientras otros activos suben y bajan en segundos, el inmueble trabaja todos los días para vos.”
El inmueble no depende de algoritmos, rumores ni decisiones de bancos centrales.
No se desvaloriza de un día para otro.
Es tangible, durable y controlable.
Invertir en propiedades en Argentina en 2025 no es solo una decisión financiera: es una estrategia de protección patrimonial. En un entorno volátil, el ladrillo ofrece estabilidad, rentabilidad y proyección. No se trata de especular, sino de construir valor real.
“El ladrillo no promete milagros. Promete algo mejor: seguridad, ingreso y crecimiento sostenido.”