Empredimientos - Venta de pozo
Durante años, el alquiler tradicional fue visto como una opción poco rentable frente a otras alternativas como el alquiler temporario, la compra para reventa o incluso la dolarización pasiva. Pero hoy, en un contexto de alta demanda habitacional, inflación persistente y precios de propiedades históricamente bajos en dólares, comprar para alquilar vuelve a ser una jugada sólida y predecible.
Precios de compra deprimidos: Muchas propiedades están valuadas por debajo de su costo de reposición. Esto permite entrar al mercado con tickets bajos y alto potencial de valorización futura.
Demanda sostenida: La necesidad de vivienda permanente sigue creciendo. Familias, parejas jóvenes y trabajadores buscan alquileres estables, especialmente en zonas bien conectadas y con servicios.
Contratos más equilibrados: Con la nueva ley de alquileres, los contratos volvieron a ser de dos años, con ajustes semestrales. Esto permite mayor previsibilidad para el propietario.
Ingreso en pesos, activo en dólares: Aunque el alquiler se cobra en moneda local, el activo está dolarizado. Esto genera una cobertura natural frente a la inflación.
En zonas urbanas consolidadas (como CABA, Rosario, Córdoba), una propiedad bien ubicada puede generar entre un 4% y un 6% anual en dólares. Y si se compra con buena negociación, esa rentabilidad puede escalar aún más.
Ejemplo: Un departamento de USD 65.000 puede alquilarse por $350.000 mensuales. Con ajustes semestrales, la renta anual supera los USD 3.500.
Monoambientes y 2 ambientes: Alta rotación, bajo mantenimiento, buena liquidez.
Zonas con transporte y servicios: Cercanía a universidades, hospitales, centros comerciales.
Edificios con bajas expensas: Maximiza la rentabilidad neta.
Además de la renta mensual, el valor de la propiedad puede subir en el mediano plazo. Comprar hoy, alquilar por 2 o 3 años, y vender cuando el mercado se recupere puede ser una doble jugada: ingreso mensual + plusvalía futura.